Categoría: Recuperaciones
Como todo desgraciado, un día me dió por escribir un diario que por desgracia...perdí. Hoy lo encuentro y veo que no han cambiado tanto las cosas:
DIARIO DE UN DESGRACIADO
- Mi padre era imbécil. Trabajaba en un banco y lo atraparon robando bolígrafos.
- Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi
padre:
"hicimos lo que pudimos ..... pero salió".
- Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería
como amigo.
- Mi padre lleva en la cartera la foto del niño que ya venía en la
cartera.
- Pronto me di cuenta de que mis padres me odiaban: mis juguetes
para la bañera eran una tostadora y una radio.
- Una vez me perdí. Le pregunté al policía si creía que íbamos a
encontrar a mis padres. Me contestó: "no lo sé, chaval......hay muchos sitios donde se pueden esconder".
- El último deseo de mi padre moribundo fue que me sentara en su
regazo. Estaba en la silla eléctrica.
- Trabajé en una tienda de animales. La gente no paraba de
preguntarme cuanto iba a crecer.
- Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron a mi padre un trozo de mi dedo. Mi padre dijo que quería mas pruebas.
- Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.
- Un día me llamó una chica a casa diciéndome: "ven a casa, no hay nadie".
Cuando llegué a su casa no había nadie.
- A mi mujer le gusta hablar conmigo después del sexo. El otro día
me llamó a casa desde un hotel.
- Una vez ingerí un frasco entero de tranquilizantes. El doctor me
dijo: "tómese una copa y acuéstese un poco".
- El psiquiatra me dijo que me estaba volviendo loco. Yo le dije que
quería una segunda opinión. "De acuerdo, también es usted feo".
- Una vez me iba a suicidar tirándome desde un décimo piso. Mandaron un cura para ayudarme. Sus palabras de ánimo fueron: "preparados, listos....".
Ampliado y revisado por Trimegiania.
Saludos desde Granada
Alberto
" Largos períodos de soledad autoimpuesta son solo aconsejables en el contexto de una disciplina espiritual metódica. Si no, degeneran en fantasías autocomplacientes."
Saludos desde Granada
Alberto
Sigo rescatando escritos. Este está fechado el 28 de febrero de 1996. La verdad es que me recuerda algo pero no consigo ubicarlo en una época concreta ni qué lo inspiró. seguramente una lectura, pero no tengo ninguna nota anexa:
"No hay ebriedad perenne. La consciencia retorna. Y el malestar de vivir en la precariedad retorna con ella.O bien uno acelera. Aguarda a que una curva más cerrada, un pistolero más joven o una dosis química más alta, extingan esa imposibilidad de ser lo que el deseo exige que sea. Esa imposibilidad que es la existencia humana. La lucidez no evita la muerte y frente al vértigo que nos produce, la única producción posible es el conocimiento: un saber puro sin finalidad ni utilidad alguna. La lucidez- y no es poco- tan sólo despoja del sentido único, pleno, cerrado y universal de la vida. El camino de la verdad está cortado por obras, por nuestra precariedad"
Saludos desde Granada
Alberto
Otro de esos escritos de hace once años. Son como un eco de mí mismo pero ya no me reconozco en ellos; al menos no reconozco al yo actual.
"Todo el curso de mi vida anterior, fue una especie de locura. Ahora lo veo.
Intenté convertir mi vida en una obra de arte. Era como si hubiera construido una basílica sobre la tumba de un mártir, pero desgraciadamente no se iba a producir ningún milagro. No podía comprenderlo entonces, porque el secreto de mi éxito era que yo tenía una fe absoluta en mi preeminencia.
Cuando adornaba cada uno de mis días con preciosas palabras y perfumaba las horas con vino, el pasado y el futuro parecían no tener ninguna importancia.
Ahora debo conectarlos con palabras simples; eso es algo que me debo a mí mismo.
Ahora que he visto como mi vida ha completado un círculo de fuego, debo mirar al pasado con ojos diferentes.
He desempeñado tantos papeles...He mentido a tantas, tantas personas... Pero el pecado más imperdonable es haberme mentido a mí mismo. Ahora debo intentar romper ese hábito de toda la vida."
La verdad es que no todo ha cambiado. Aún ahora, al releer lo escrito me doy cuenta de que no he terminado ese hercúleo trabajo (al menos a mí me lo parece).
Pero... sí es cierto que, al parecer, evoluciono.
Saludos desde Granada
Alberto
¿Dónde… donde estoy?, ¿qué lugar es este en que he caído? no observo a nadie en este lugar, esta todo oscuro y tenebroso, ninguna luz resplandece en este sitio. La neblina espesa ha cubierto las calles por completo, el viento helado silba suavemente en mis oídos y un aire penetrante que llega ha congelar hasta los huesos. Pareciera que estuviese solo, no es difícil de imaginar, ya había observado todo mi entorno y ninguna presencia humada o animal se puede apreciar, pero si de una cosa estoy seguro, es de que siento algo que no se puede ver, algo que me persigue y de lo que no puedo escapar , sé que esta ahí y lo quiero averiguar. Pero ¿qué camino he de escoger?; son todos iguales; no quiero cometer un error del que pueda arrepentirme después.
No sé que hacer, ¿seguiré mi corazón o la lógica? pero tengo tanto miedo que no puedo ni siquiera moverme; prefiero quedarme aquí en la soledad absoluta, sin comida ni esperanza o buscar algún alimento y refugio que pueda protegerme durante la noche y esperar la puesta del sol.
Saludos desde Granada
Alberto
Sigo recuperando escritos de hace años, enterrados en montes de carpetas y libretas.
>Cierta vez, al despertar de un pesado y reparador sueño, experimenté la sensación de haber pasado por alto algo importante.La inexperiencia, quizá la ignorancia, muy posiblemente la abulia y la desgana, hicieron que me olvidara y no le diera importancia.
Aquello ocurrió, posiblemente en 1990.Año aciago para mí, socialmente; por otra parte, fue uno de los años que más y mejor me formaron para ser quien soy.Dudoso mérito, bien es cierto, pues nunca he querido ser nada en concreto. Ya desde joven, quería ser sin más.Simple y llanamente. Uno es lo que es porque los demás determinan, nombran y catalogan al especímen según normas y reglas que inventaron-más bien improvisaron- para satisfacer la situación de aquel/aquellos que las inventaron/improvisaron.
Cuando ves las cosas con tus ojitos, no son del color que las pintaron.
Saludos desde Granada
Alberto




