El librero de la Atlántida
Continuando con el post que publiqué hace un par de días, y tras acabar de leer el libro en cuestión, reproduzco un pasaje que me ha calado especialmente:
"Está en nuestros adentros crecer y multiplicarnos. Algo así como el moho que emponzoña la orza del pan, que extiende su podredumbre sin poderlo evitar. No somos libres para otra cosa. Por eso somos enemigos declarados de la naturaleza, una enfermedad que la contamina. Jamás podremos concedernos paz mutua, estamos condenados a extender nuestros cobijos desde los ardientes desiertos del sur a los fríos hielos de los mares brumosos de donde viene el estaño necesario para fabricar eloricalco. Nada puede parar nuestro afán de desarrollo, al que estamoscondenados por natural ímpetu. Sólo existe una forma. No evolucionar ni crecer. Que nuestras mujeres no pudiesen tener sino un hijo, que renunciáramos a los metales, a los barcos, a las chozas de nuestros abuelos. Quizá así podríamos conseguir el equilibrio que rompimos.¿Pero es eso realmente posible? No. Ni el pueblo consentiría ese retroceso, ni los monarcas querrían ser juzgados por caminar hacia atrás. !Riqueza y bienestar para el pueblo! ¿Qué poderoso no se llena la boca con su discurso, sin pensar que ese progreso es, necesariamente, asesino? Pero nada podemos hacer. Llevamos en la sangre el deseo de avance, y sobre sus lomos cabalgaremos ineludiblemente a la destrucción. Los dioses jamás debieron crearnos como enemigos irremediables de la Tierra, demasiado inteligentes para aceptar de forma pacífica el resignado papel del resto de los animales, pero demasiado necios para advertir nuestra criminal herencia. Hoy quizá muramos todos. Por eso estoy feliz. El mundo podrá tener futuro sin nosotros."
Extraído de la novela de Manuel Pimentel, "El librero de la Atlántida"
Saludos desde Granada
Alberto










hijadelagranpija dijo
Lei el libro y me encantó.¿Sabes si está documentado?
Grititos
Sammy
10 Abril 2007 | 06:38 PM