¿Dónde… donde estoy?, ¿qué lugar es este en que he caído? no observo a nadie en este lugar, esta todo oscuro y tenebroso, ninguna luz resplandece en este sitio. La neblina espesa ha cubierto las calles por completo, el viento helado silba suavemente en mis oídos y un aire penetrante que llega ha congelar hasta los huesos. Pareciera que estuviese solo, no es difícil de imaginar, ya había observado todo mi entorno y ninguna presencia humada o animal se puede apreciar, pero si de una cosa estoy seguro, es de que siento algo que no se puede ver, algo que me persigue y de lo que no puedo escapar , sé que esta ahí y lo quiero averiguar. Pero ¿qué camino he de escoger?; son todos iguales; no quiero cometer un error del que pueda arrepentirme después.
No sé que hacer, ¿seguiré mi corazón o la lógica? pero tengo tanto miedo que no puedo ni siquiera moverme; prefiero quedarme aquí en la soledad absoluta, sin comida ni esperanza o buscar algún alimento y refugio que pueda protegerme durante la noche y esperar la puesta del sol.
Saludos desde Granada
Alberto








¡Cómo me suena lo que cuentas! Un mapa, eso es lo que nos hace falta. Pero, por desgracia, nadie lo tiene; porque no existe. Las decisiones, los caminos, los escogemos nosotros.
Y es lógico tener miedo, yo lo tengo tantas veces ante tantas cosas... Que hace bien poco que me he dado cuenta de que necesito a los demás más de lo que creo.
Pero lo difícil no es decidir la dirección correcta, sino recupararla en caso de habernos perdido. A veces tardamos más, y otras más todavía. Camina, decide, si nos quedamos donde estamos nunca sabremos si podríamos haber llegado a alguna parte. No pierdes, pero tampoco ganas. Y quizás lo que dejas merece la pena ese miedo que sentimos.
No te quedes con las ganas: trota o galopa, pero súbete al caballo!!
Besos de colores.
Es exactamente eso. Volver a tomar aquella dirección ya olvidada en la que todo estaba bien.
De todas formas, sé que tengo que caminar, galopar, arriesgar; sé que al final no me quedaré con las ganas, pero a veces me cuesta arrancar; me da miedo.
Besos, vaquera
Reaños y valor hay que echar a partes iguales. No soy quién para dar consejos, me he dado cuenta demasiado tarde de eso, pero hay que ser fuertes ante la adversidad, a veces, con aguantar en el mismo sitio en el que estamos a que pase la tempestad y no nos mueva ni un mm ya hemos ganado...
Fuerza y honor.
Pues entre el corazón y la lógica, siempre le hago caso a las corazonadas, es el sexto sentido que dicen ¿no? Pero lo que está claro es que no nos podemos quedar estáticos, hay que seguir, no podemos apostar por permanecer en el mismo lugar porque aunque ahora nos sintamos bien y seguros, dentro de no mucho ya no nos aliviara como antes y nos sentiremos insatisfechos. Si no sabes la dirección, tú camina que ya se irán abriendo puertas.
“Solo una cosa hace que un sueño sea imposible: el miedo a fracasar” Paulo Cohelo
haz caso a la logica...