Hace falta ser "tocapelotas", para fastidiar al pobre mimo, que estoicamente soporta inclemencias del tiempo, así como las bromitas de los graciosos que tal vez suponen que están ahí, para que se rían de ellos.

La defensa del mimo en cuestión, pobre pero digna...eso sí,...


Fuente: Diario 20 minutos

Saludos desde Granada

Alberto